sábado, 25 de octubre de 2008

Che, Troilo

La radio del viejo de la esquina suena mal, porque a la pequeña emisora de tango que escucha la interfiere el ranking de los mas escuchados de hoy. El viejo siempre firme. Le alcanza con una melodía lejana para recordar, para sentir otra vez esa sensación de la noche de Buenos Aires, el humo y la gente, los cafés, la música. Cortázar escribió que para algunos, eso era el cielo. La Buenos Aires mítica, arrabalera y nocturna, tanguera, de compadrito y farol y bandoneón. La época de cuando se decía: “¿Qué es Buenos Aires?, Troilo es Buenos Aires”.
Lo llamaron Aníbal Carmelo, y antes de ser bandoneonísta fue almohadonísta: como no tenia para comprarse un instrumento se lo ponía entre las piernas y jugaba a ser Ciriaco Ortiz. Un día consiguió un bandoneón, a pagar en cuotas que nunca terminó, y comenzó a tocar en los cines del barrio. El talento se le escapaba entre los dedos, su primer maestro le dijo a los seis meses de clases que ya no tenía nada por aprender. Con trece años y “mucho miedo en los bolsillos", como solía contar, debutó en una orquesta de señoritas, donde era el único hombre. Entre el cine y esa orquesta, Aníbal se transformó en Pichuco. Después anduvo por varias formaciones, como la de Elvino Vardaro, Juan D´Arienzo y la de Juan Carlos Cobián, entre otras.
En julio del ´37 un afiche en la boite “Marabú” anunció la presentación de “Aníbal Troilo y su orquesta”. Fue el debut como solista. Al año grabó por primera vez, pero recién en 1941 comenzó a editar discos. Hasta 1971, treinta años después, llevaba mas de 450 grabaciones, además de muchas otras participaciones como la recordada con Roberto Grela (Troilo y Grela, disco cabecera). Su orquesta no solo realizó actuaciones memorables, también empezó a funcionar como una especie de trampolín de futuros excelentes exponentes del género. Astor Piazzolla fue sin duda el que saltó mas alto. Pichuco le dio un lugar para aprender y para crear, y Piazzolla lo aprovechó muy bien. Astor buscó después otros caminos, una alternativa al tango de compadrito y farol, al tango de Troilo. Encontró lo que buscaba, pese a las críticas. Ya vieja discusión: Piazzolla, ¿es tango o no es tango?. Troilo dijo alguna vez, como contestando, "No hay tango viejo ni tango nuevo. El tango es uno sólo. Tal vez la única diferencia está en los que lo hacen bien y los que lo hacen mal." Ambos, Troilo y Piazzolla, dentro de los que lo hacían bien, fueron los mejores.
También compuso: “Sur”, “Desencuentro”. “La ultima curda”. El viejo de la esquina espera con ganas escuchar alguno por la radio, con la voz de Goyeneche o de Edmundo Rivero, difíciles de que suenen entre los mas pedidos. Pero igual no se preocupa, sabe bien que Troilo siempre está llegando al barrio, aunque se haya ido, el once de mayo de 1975, aunque ya no haya carteles que lo anuncien. Se va haciendo de noche, y mientras se apagan las luces de las casas, se encienden los faroles, y el viejo prende un pucho, y silba un tango de Pichuco, que toca con su orquesta hoy, para los que lo quieran escuchar.

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